¿Es la web 2.0 una oportunidad o una amenaza para la formación de agentes de una opinión pública crítica, autónoma y/o activa?
Tanto Alejandro Piscitelli, en su exposición “Promesas y realidades de la educación 2.0” como Javier Leiva en “Blogs al servei de la formació”, han constatado la transformación que ha experimentado la sociedad en cuanto a las formas de comunicarse, gracias al desarrollo de nuevos instrumentos de participación masiva: Las nuevas tecnologías han evolucionado en los últimos años hasta un punto inimaginable hace una década. Incluso, pese a las múltiples críticas recibidas por parte de diferentes sectores sociales y educativos, desde sus inicios han adquirido, sin remedio, la potencia de crear una nueva generación que marca el presente y el futuro próximo del planeta. La generación digital. Una generación con una forma diferente de relacionarse con sus semejantes, de adquirir y compartir conocimiento, de difundir mensajes, de organizarse masivamente, con nuevas formas de reacción... Las web 2.0, último avance de la tecnología digital, han transformado el proceso de socialización de los seres humanos y, por supuesto, los procesos de generación de opinión pública, aportándoles una efectividad y capacidad de difusión desconocida por los medios tradicionales.
Una generación todavía prematura, pero que ya debate, casi exclusivamente, a través de Internet y que organiza sus contactos y actividades a través de las diferentes redes sociales. La opinión, y la vida, circulan por la red y, de hecho, podemos decir que aquello que no se publica en la Red, no existe y permanece en el desconocimiento. Por tanto, se trata de un instrumento muy eficaz para la difusión de conocimiento y la formación de agentes sociales, dada la gran afluencia de individuos que recurren a estos instrumentos y, sobre todo, suponen espacios que liberan los flujos de opiniones. Aunque es cierto que se produce un cambio de imagen de estos agentes sociales en detrimento de las tradicionales instituciones, organizaciones y líderes de opinión. Las web 2.0 permiten que sean los propios individuos quienes ejerzan de agentes personales, que utilicen las posibilidades que ofrecen las tecnologías-Internet para dirigir su propio proceso de socialización y lograr una opinión crítica, autónoma y, sobre todo, activa, haciendo un correcto y maduro uso de las mismas.
La información circula por la red y su acceso es libre, pero ha de ser el individuo quien se encargue de filtrar y contrastar aquel conocimiento que pueda resultarle enriquecedor y esquivar el ‘ruido informativo’, aquella información que ha sido publicada sin ser contrastada o que no es veraz por carecer de lógica y certeza. La libertad a la hora de publicar información también supone ciertos riesgos, pero con una serie de pautas e instrucciones para el uso de las nuevas tecnologías, éstos no tienen por qué afectar a los usuarios, si están preparados para ‘digerir’ la información adecuada.
Los beneficios, son aún mayores y más importantes. Es el propio individuo quien determina sus intereses, quien se forma su opinión a partir de la búsqueda y análisis autodidacta de información. Las web 2.0 suponen también una forma de combatir la apatía de los individuos, de obligar a la acción para adquirir información, no limitarse a recibir instrucciones y datos que pueden no ser ciertos y estar condicionados por intereses ajenos. Permiten que cada persona se marque sus pautas y sus reglas, que se forme a sí misma, permiten el intercambio global de opiniones con el resto de usuarios, independientemente del lugar de residencia, así como recibir nuevas aportaciones y puntos de vista diferentes que pueden ampliar y enriquecer el pensamiento individual, gracias a la diversidad cultural participante en los debates.
Los teóricos liberales, John Stuart y Giovanni Sartori entienden la opinión pública como un instrumento de semi-saber, que permite a los ciudadanos liberarse de la ignorancia y errores, y conocer de cerca los temas de actualidad en la sociedad y ser capaces de intercambiar puntos de vista con quienes les rodean. O lo que es lo mismo, un instrumento que permite la participación libre en los diferentes debates públicos, sin temor a quedar fuera de los círculos de opinión, y alcanzar así el conocimiento y el progreso intelectual y social. Un punto de vista defendido también por Mill, principal propulsor del utilitarismo de la opinión pública y del intercambio de opiniones como camino para llegar a la verdad. Y he ahí el gran protagonismo y aportación del desarrollo de las web 2.0, que han significado la ampliación de los puntos de debate y la expansión de éstos por todo el planeta, a través de Internet. De tal forma, que ya no es necesario acudir a puntos de encuentro sociales físicos como cafeterías, charlas privadas o la plaza del pueblo, para intercambiar opiniones y acceder a toda la información de actualidad. Las nuevas tecnologías permiten que ciudadanos de todo el mundo contrasten y compartan sus puntos de vista, sin fronteras ni límites. Por tanto, han supuesto también la generación de un marco democratizador muy amplio, que permite el libre flujo de conocimiento entre millones de personas de países, culturas y lenguas diversas, para acercarnos aún más a una verdad acertada y aceptada.
Si el intercambio de información entre colectivos de personas es enriquecedor, aún más lo es con un colectivo tan diverso, multicultural y global, lo que beneficia a los ciudadanos y por ende a la opinión pública. Además, las redes sociales y las web 2.0 aumentan la velocidad en el intercambio de información, y permiten darle forma entre todos los individuos, cada uno con una aportación concreta o corregir mutuamente los errores. Por otra parte, estos instrumentos no entienden de horario, el debate, el encuentro entre opiniones está disponible las veinticuatro horas del día y puede ser actualizado en cualquier momento, con nuevas aportaciones o información reciente.
Tenemos que aceptar este cambio en la manera de relacionarnos, extraer los numerosos puntos positivos que pueden aportar las nuevas tecnologías y simplemente prevenir y preparar a los usuarios para que realicen un correcto uso de las mismas, para mantener la independencia y fomentar la formación individual de las opiniones a partir del acceso libre a la información. Quienes no pertenecemos a esa nueva generación digital, o nos adaptarnos a las nuevas tecnologías e intentamos comprender y sacar partido a las posibilidades que ofrecen, o en poco tiempo los mayores de 20 años –siendo catastrofista- quedaremos fuera de los debates sociales. Porque con este cambio de mentalidad y diálogo, sin las web 2.0 e Internet en general, las opiniones y el conocimiento siempre estarán sesgados. Ya se han convertido en el epicentro de la comunicación, en todas sus vertientes, es cuestión de aceptarlo y convivir con ello.
martes, mayo 18, 2010
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