Uno de los conceptos que el autor desarrolla en su obra es el término panóptico, que alude a un sistema de vigilancia permanente, inventado por Bentham en el S.XIX con el objetivo de crear una presión constante para prisiones, manicomios y otras instituciones que requieren mayores medidas de seguridad. Es un tipo de prevención del Estado moderno para regular a sus ciudadanos y que aplica una forma de poder mental, basado en el conocimiento, a través de la observación constante de las personas, en este caso de los presos. En nuestros días el panotismo sigue presente como forma de control y de poder, como por ejemplo cuando el candidato de CiU a la alcaldía Xavier Trias, propuso en el año 2007 instalar cámaras de vigilancia en las calles más conflictivas de la ciudad, con el objetivo de prever posibles conflictos y de ese modo avisar a la policía con tan solo pulsar un botón. Este sistema ya esta en vigor en las calles de Liverpool. Estos sistemas de vigilancia hoy en día se encuentran en los bancos, comercios, transporte público, etc.
¿Quién le iba a decir al periodista y escritor George Orwell que uno de los programas que registra más audiencia en la televisión actual giraría en torno a su crítica de las técnicas modernas de vigilancia? Gran Hermano, el ojo que todo lo ve es otro de los claros ejemplos de panoptismo actual. Las sociedades modernas se han adaptado a este mundo tecnológico, movilizándose incluso para dar a conocer su opinión. A este tipo de movilización Rheingold da el nombre de Netwars. La "guerra en red" es un modo de conflicto en que los
participantes utilizan las formas de organización, doctrina y estrategia de la tecnología en red. Actúan en unidades pequeñas, dispersas y espontáneas. Junto a estas, surgen las redes de cooperación como el periodismo p2p, que busca superar las limitaciones de la poca disponibilidad de fuentes de información y convertir a los consumidores en productores de noticias, así como procurar la diversificación mediática.Tras los atentados del 11 de Marzo, el mayor atentado cometido en Europa hasta la fecha, se observó una movilización por parte de un colectivo. Se desplegó una “inteligencia colectiva” basada en la cooperación de los ciudadanos, que al autor denominó “mente social”, esto no es más que la suma de opiniones individuales. Internet, actuó como cerebro grupal, y se encargó de informar sobre las movilizaciones, así como el envío de mensajes de texto. Este último hace referencia a las redes Ad hoc, un término más largo y más técnico que “multitud inteligente”, que surge de la suma de computación, combinación, reputación y sensores de localización. Es inalámbrica y no hay un nodo central, sino que todos los dispositivos están en igualdad de condiciones, dan soporte técnico a la colaboración cara a cara. La organización entre las personas y los dispositivos se realiza de modo informal y al instante.
Haciendo referencia a las movilizaciones sociales mencionadas anteriormente, un grupo de investigación conocido como “Los Álamos” estudió la inteligencia grupal afirmando que: “la sociedad humana es un organismo colectivo adaptativo y que la evolución social se desarrolla según la misma dinámica que la evolución biológica. El nuevo conocimiento y las nuevas tecnologías han posibilitado la evolución del tamaño máximo del grupo social operativo y han amplificado el modo en que piensan y se comunican, expandiendo así la capacidad de compartir lo que sabían”.
Según el autor, algunos grupos humanos enlazados a través de redes en línea, pueden tomar decisiones colectivas que resultan más exactas que el rendimiento de los mejores pronosticadores individuales del grupo y son capaces de resolver situaciones de conflicto, donde los individuos por separado serían incapaces de intervenir.
Otro concepto desarrollado por Rheingold es la reputación que constituye el punto de convergencia entre la tecnología y la cooperación, es algo semejante a un filtro social. Las redes de comunicación electrónica han transformado el sistema de confianza, el superviviente que facilita las operaciones. Algunos de los portales más importantes y referentes en la sociedad actual han adaptado sus contenidos a este concepto. En portales como Epinions, cuentan con un sistema de reputación que permite a los usuarios puntuar a los autores de las opiniones. Los críticos más fiables tienen un número mayor de lectores y, por lo tanto, ganan más dinero. En Slashdot (sistema de autoorganización en línea) se permite que los participantes puntúen las aportaciones. En Amazon, existe el sistema de recomendación, donde recomiendan productos adquiridos por personas con gustos similares. En Google.com, cuenta con un sistema implícito de recomendación, donde los primeros puestos son para aquellos sitios web a los que remite un mayor número de enlaces en Internet.
Una novedad añadida al sistema de reputación es el “filtro de información social”, caracterizado por el intercambio de conocimientos ya mencionado anteriormente. Cosechar una buena reputación por difundir recomendaciones de alta calidad es un modo de adquirir estatus social, y los humanos tienen un talento extraordinario para los juegos sociales. Pero cuando el riesgo aumenta y las decisiones comportan mayores cantidades de dinero, la confianza se balancea. Ebay tiene un sistema de reputación que explica perfectamente esta afirmación. Cuando la moneda del sistema de filtrado social no es ya el conocimiento o el reconocimiento social, sino el dinero, la evolución de esta tecnología social se bifurca en dos líneas de reputación: la del mercado y la de las recomendaciones.

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