Estoy convencido al empezar a redactar estas primeras líneas de que no soy la única persona del mundo que cree que el fichaje de Zlatan Ibrahimovic por parte del Barça ha sido un auténtico fiasco. A este hecho debemos añadirle una decisión más dolorosa y fraudulenta para el aficionado culé: la marcha de Samuel Eto’o.
Los medios de comunicación se hicieron eco de la noticia mucho antes de que se materializase el traspaso de jugadores; como era de esperar, los periódicos sensacionalistas y barcelonistas jugaron su papel manipulador de la OP. Era obvio, no era fácil hacer entender al aficionado culé porqué el club se quería deshacer de su mejor delantero; tan o más difícil era hacer entender a los seguidores culés que el recambio a ese espíritu agresivo sería el ariete sueco Ibrahimovic. Los medios de comunicación de masas jugaron a la perfección su papel, y ayudaron al F.C.Barcelona a desarrollar un proceso que se vaticinaba complejo. Por suerte no fue así.
Una vez llegado Zlatan al club, y después de haber jugado sus primeros diez partidos, algunos aficionados empezaron a estar disgustados con el rendimiento del delantero. No marcaba goles, no imprimía velocidad en el juego y, sobretodo, no aportaba el carisma que sí había transmitido Eto’o durante sus 3 años como blaugrana. Fue a partir de entonces cuando se puso en marcha lo que Neumann, entre otros, denominó como Espiral del silencio.
En los principales centros de discusión de temas futbolísticos (peluquerías, bares, etc.) el discurso imperante era el que los medios y la mayoría transmitía: Ibrahimovic debe adaptarse al futbol del Barça. El tiempo pasaba, y las peores expectativas de las minorías se acrecentaban: Ibrahimovic no es jugador para el Barça. Pero, ¿Cómo demonios se lo pueden comunicar a sus semejantes culés? ¿Quién se atreve a contradecir a los medios de comunicación, los entendidos, la mayoría?
Este comportamiento ayudó a engrandar el sentimiento positivista de los detractores del sueco, pues todo el mundo exteriorizaba la falsa creencia de que Ibrahimovic era un buen delantero para el Barça. Por lo tanto, tal y como apuntaba Neumann, la espiral del silencio estaba colaborando en el aumento de la opinión pública mayoritaria y, en su defecto, ocultaba la opinión minoritaria. Estoy convencido de que esta tendencia llegó a sugestionar a los detractores de Ibrahimovic hasta tal punto que, al final, eran capaces de creer que la mayoría tenía razón.
El tiempo ha pasado. La Liga se acerca a su fin, y los medios de comunicación están ejerciendo una vez más su papel manipulador de la opinión pública. Finalmente, ha resultado que la minoría tenía razón. Todos los medios de comunicación creen que el fichaje de un delantero como Ibrahimovic no fue una buena idea, y su creencia se transmite a la opinión mayoritaria, que se ha tornado contraria al sueco. La minoría se siente reforzada, confiada; ahora son muchos los que, animados por la tendencia mediática, si se atreven a apuntar que el sueco “nos ha salido rana”. Todo el mundo comenta que desde el principio sabían que Ibrahimovic no es un delantero competente para el Barça. Están falseando, por lo tanto, su opinión para formar parte de la mayoría como anteriormente hicieron los auténticos detractores. ¿Será que la definición de Neumann era errónea? ¿Habrá sido la opinión de la mayoría contraria a los medios de comunicación desde el principio? ¿Contrarios a creer que Ibrahimovic era, o es, un buen delantero para el Barça?
En este caso ha quedado probado que aquello que Neumann llamaba núcleos duros (aquellos capaces de contradecir la opinión mayoritaria) no existen, o al menos, como ocurre con los fantasmas, no se atreven a manifestarse.
Enlaces de interés:
http://www.sport.es/default.asp?idpublicacio_PK=44&idioma=CAS&idnoticia_PK=645340&idseccio_PK=803
http://es.reuters.com/article/sportsNews/idESMAE61402120100205
http://www.sport.es/default.asp?idpublicacio_PK=44&idioma=CAS&idnoticia_PK=630127&idseccio_PK=803
Xavier Ovejas Martínez

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